La idea de realizar esta historieta protagonizada
por ángeles y demonios, y enmarcada en uno de los momentos más crudos
de la 2da. Guerra Mundial, surge de una discusión sobre religión
donde el argumento principal fue la forma en que las distintas creencias
se contradicen entre sí, pero también en ocasiones pueden llegar
a complementarse.
En medio de todas estas reflexiones, lo único que
quedaba claro es que la vida está llena de incertidumbres y tonos
grises. Y en estos días en que la intolerancia y las verdades absolutas
parecen comenzar a resurgir -tanto en el aspecto religioso, político
y económico- nos pareció de suma importancia contar esta historia.
El pretexto para presentarla fueron una serie de
datos históricos de la 2da. Guerra Mundial, la guerra más sangrienta
de la humanidad, así como dos ángeles mencionados en el Antiguo Testamento
y en diversas escrituras católicas sobre ángeles.
El encuentro entre estos dos seres sobrenaturales,
nos demuestra que a veces las connotaciones absolutas de bondad o
maldad son imposibles de definir, pues estos conceptos siempre van
más allá de cualquiera que intente representarlos. Por esta razón,
muchas veces el pecado más señalado es ser uno mismo.